Destinos de Montaña

Villavicencio

La reserva natural Villavicencio es un área
natural protegida ubicada a 50 km de la
ciudad de Mendoza, sobre la RP 52, entre
el valle de Uspallata y las planicies
orientales de la precordillera de los Andes.
Tiene una superficie de 62.000 ha, de las
cuales 8680 (14%) es zona de uso
controlado, 48.360 ha (78%) de uso
controlado limitado y 4960 (8%) de uso
restringido con máxima protección.

Entre sus experiencias, con reserva previa, se encuentra la visita en el antiguo hotel,
con sus terrazas y jardines diseñados por Carlos Thays hijo, y la capilla ecientemente restaurada; recorridos para avistamiento de aves, excursiones 4×4 llenas de adrenalina, arborismo, tirolesa y zipline en el Villavicencio Park, trekking y un relajado parador con gastronomía.

De forma gratuita se puede recorrer el lugar y el Camino de los Caracoles (antiguamente unió los puertos de Buenos Aires y Valparaíso), llegar hasta el mirador El Balcón, que es una impactante formación geológica de más de 100 mts. de altura, y finalizar en la Cruz de Paramillos, testigo del trabajo jesuita en la zona. La misma ruta desemboca en el Valle de Uspallata. La Reserva abre de miércoles a domingos y feriados de 9.30 a 17.30 hs.

Charles Darwin y el bosque petrificado

La primera descripción geológica del área conocida como «Agua de la Zorra» en Paramillos de Uspallata, fue la realizada detalladamente por Charles Darwin en 1835, documentada primero en sus diarios y luego en “El viaje del Beagle, observaciones geológicas en Sudamérica” (1846). El científico interpretó la secuencia geológica que aflora en esta área como de origen sedimentario y volcánico. La región de Paramillos de Uspallata concentra la mayor población de bosques fósiles de la Argentina, los que se formaron hace aproximadamente 240 millones de años.

Las Bóvedas de Uspallata

Las Bóvedas fueron emplazadas estratégicamente, en el Camino Real del Oeste o de Uspallata, entre las minas y la Capitanía General de Chile. Desde acá partía la plata (Ag) y en menor cantidad el oro (Au) en lomo de mula, con destino a la Casa de la Moneda en Chile. Una vez allí, se acuñaban los doblones de oro y reales de plata manualmente, a percusión de martillo y prensa. Volvían a Mendoza, donde se traspasaba la carga de los mulares a los carros tirados por bueyes, siguiendo el viaje a Buenos Aires, desde donde partía en carabelas o galeones, hasta su destino final: las arcas reales españolas. En 1817, Las Bóvedas fueron asignadas por el general San Martín para servir de oficinas y almacenes durante la Campaña Libertadora. Hoy funciona un pequeño museo histórico.

Sobre RN 7, luego de atravesar la Villa de Uspallata, estimado a 3 km, sobre mano derecha, se observa un cartel que dice “Tambos de Ranchillos”. A partir de allí, hacia el noroeste un sendero total 7 km. (14 entre ida y vuelta), sobre una quebrada, desembocará en una cascada final llamada “Cascada de Ranchillos”. Equipo: gorro, agua y ropa de montaña.

¡Bienvenidos a Las Heras!
Somos la Montaña

Somos el anhelo de la tierra por llegar al cielo.
Vimos al inca cruzar, por cientos de años, el puente más austral de
su imperio.
Acunamos el sueño de libertad más grande del mundo, de la mano
del
Libertador y su ejército de hombres sin miedo.
Fuimos testigos de Darwin y su bosque fósil de araucarias, en
Paramillos.
Fuimos y somos portal del oeste argentino, de inmigrantes y
viajeros.
Somos la pureza cristalina de Villavicencio, el manto nevado de
Penitentes,
los siete colores de Uspallata y el centinela de los Andes, el
Aconcagua.
Somos manantial, roca silenciosa, flor silvestre, jarilla y chañar y el
hogar de
pumas, cóndores, choiques y guanacos en libertad.
Somos historia, naturaleza y gente trabajadora.
Somos Las Heras. Somos la montaña

Francisco Lo Presti
Intendente de Las Heras

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